
Por: Alejandro Fierro
Carlos Filizzola era el ministro del Interior del Gobierno de Fernando Lugo el 15 de junio de 2012, cuando tuvo lugar la matanza de Curuguaty en la que fallecieron 17 personas —once campesinos y seis policías— durante un desalojo de tierras. El suceso fue utilizado por la oligarquía paraguaya para dar el golpe de Estado contra el presidente Lugo. Desde su escaño en el Senado, que aún mantiene a pesar de las amenazas de la derecha, su papel de dirigente en País Solidario —partido de la plataforma progresista Frente Guasú— y su puesto como miembro del gabinete político de Fernando Lugo, denuncia la ilegitimidad del gobierno golpista de Federico Franco y trabaja por la unidad de la izquierda para recuperar el poder en la elecciones de abril de 2013.
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Venezuela
Maduro y la sabia sentencia clásica
Miguel Ángel Ferrer
/ Economía y política
Estados Unidos, desde luego, no ha renunciado ni va a renunciar a su propósito imperialista de derrocar al gobierno del presidente Nicolás Maduro. Y exactamente lo mismo puede decirse de la oligarquía criolla. Esta última vez los aprestos golpistas no han funcionado como esperaban sus promotores nacionales y extranjeros. Las protestas prefabricadas y financiadas por Washington no lograron crear el clima social que colocara a Maduro contra la pared para obligarlo a renunciar a la Presidencia o para conducirlo por la fuerza de los hechos a una negociación con EU y la oligarquía, negociación que en sí misma sería una derrota y la liquidación del chavismo.
Leer más...Colaborador de Aquí
Por la Ley 070 el Sistema Educativo Plurinacional está dividido en tres subsistemas: Subsistema de Educación Regular, Subsistema de Educación Alternativa y Especial, y Subsistema de Educación Superior de Formación Profesional.
Leer más...Arturo D. Villanueva Imaña*
La actual coyuntura, cuyo origen se remonta al menos al año 2011 cuando se hicieron públicos pronunciamientos y análisis demandando la reconducción del proceso, y que por tanto no puede decirse que sean recientes o que hayan surgido al calor de los nuevos entredichos que los medios de comunicación se encargaron de transmitir, en realidad está planteando un asunto de fondo que va más allá de la penosa escaramuza de ataques en la que el gobierno se encuentra empeñado. Se trata del asunto acerca de la conducción del proceso y la orientación que éste ha venido tomando.
Leer más...Los pueblos de América Latina y el Caribe están viviendo hoy un cambio de época, tras la larga noche del neoliberalismo que convirtió a la región más rica del planeta en la de mayor desigualdad social. Leer más...
Algunos compañeros de gran valía están desenvolviendo un debate e intercambio de cartas sobre el balance del reciente encuentro del Foro de Sao Paulo en Caracas.
Respeto mucho sus consideraciones.
Sin embargo, entiendo que ellas, que han tenido una interesante repercusión, indicativa del interés que cada vez más despierta dicho Foro, oscurecen la cuestión principal que se trató allí y la tarea central que surge de los acuerdos alcanzados entre decenas de partidos políticos, muchos de ellos en el gobierno, que se agrupan en base al principio de unidad en la diversidad.
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Opinión
Por Atilio A. Boron *
La derecha, articulada como nunca antes a escala mundial por obra y gracia del fenomenal poderío mediático estadounidense, confiaba en que con la muerte del líder bolivariano se acabaría el chavismo. En su tosquedad intelectual se consolaba diciendo que “muerto el perro se acabó la rabia”. Pero la historia ha sido hasta mezquina con sus anhelos. La “rabia” de los pueblos es consecuencia de la inequidad, desigualdad y opresión que incesantemente segrega el capitalismo. Y aquí se amalgamó con una bicentenaria tradición político-intelectual emancipadora personificada, entre muchas otras, en las figuras gigantescas de Bolívar y Martí. De ese feliz encuentro entre la “rabia” y esa tradición política brotan los vientos que recorren nuestra geografía desde comienzos de siglo, impulsados por esa verdadera fuerza desatada de la naturaleza que fue Hugo Chávez.
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Por Alfredo Serrano Mancilla *
Un niño cualquiera. Buen alumno. Hijo de maestro. Buscador de vidas. Deseo de ser pintor. Militar por querer ser beisbolista. Guerrillero de pensamiento cuando ya era militar. Bolivariano por obsesión. Rescatador de próceres (Zamora y Maisanta). Profesor de Historia. Echador de cuentos. Cristiano en base a la Teología de la Liberación. Cantante en sus ratos libres. Tan inteligente como divertido. Soñador compulsivo. Quijote del Caribe. Político atrevido. Conciliador de táctica y estrategia en la toma de decisiones. Chávez siempre es Pueblo. Inventor de Revolución. Esto es Chávez, y mucho más. Un lector incansable y pluridisciplinar de Gramsci, Marx, Lenin, el Che, Nietzsche, Rousseau, Plejanov, Paul Claval, Chomsky, Victor Hugo, Mariátegui, Varsavsky y Simón Rodríguez. Tan capaz de aprender de lo más elemental de la Enciclopedia Quillet como estudiar la complejidad de las transiciones, cuando fue estudiante de la maestría de Políticas Públicas acudiendo a Duverger. Fue influido de lo mejor de los proyectos nacionales populares en América latina, con Torrijos en Panamá, Alvarado en Perú o Torres en Bolivia. Rescató el término del Sur cuando Nyerere (presidente de Tanzania) publicó Desafíos para el Sur en 1991 a pesar de pasar inadvertido para la mayoría de los intelectuales de la izquierda. Supo aprender de economía revisando Economía y subversión y La economía del fraude inocente de Galbraith. Tan amigo de sus amigos, de Fidel, Evo, Mandela, Correa, los Kirchner, como enemigo de Bush, Uribe y Aznar.
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Propuesta
UN equipo de investigadores de la UMSA lanza un estudio con una mirada crítica.
- 14/06/2013
“Como en diferentes etapas de la historia, al finalizar el siglo pasado Bolivia se encontraba al borde del colapso económico. La crisis internacional golpeó fuertemente a la mayoría de los países de América Latina. Al reducirse aún más los precios de las materias primas, las economías se desaceleraron significativamente, lo que se tradujo en importantes devaluaciones. Por supuesto, las exportaciones bolivianas se vieron afectadas y no se contaban aún con los ingresos por el gas”.
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